Para nadie es un misterio que el tiempo es un recurso escaso, de hecho, habrás oído o visto a mucha gente que trabaja mucho para ganar dinero y así poder comprar tiempo, o mejor dicho, poder invertirlo en tiempo de ocio de calidad, etc. (Spoiler: al final nunca tienen tiempo)

El tiempo y cómo lo gestionamos es una preocupación común en nuestra sociedad por varias razones:

Escasez de tiempo: estamos a tope, muchas demandas y responsabilidades en nuestras vidas. Trabajamos largas horas, tenemos responsabilidades familiares y sociales, y también queremos encontrar tiempo para actividades recreativas y personales. La sensación de que el tiempo es limitado nos lleva a preocuparnos por administrarlo de manera eficiente.

Productividad y eficiencia: ser eficientes y perfectos es otra exigencia de este mundo, con lo cual, si gestionamos bien nuestro tiempo se nos ve como personas productivas y que cumplen objetivos. Es decir, personas que hacen lo que sea necesario para hacer más en el menor tiempo posible.

Estrés y bienestar: nos preocupa gestionar nuestro tiempo de manera adecuada para mantener un equilibrio saludable entre el trabajo, la vida personal y el autocuidado. De no ocurrir puede aparecer el estrés por no llegar a todo.

Oportunidades perdidas: por supuesto, si no gestiono bien el tiempo, corremos el riesgo de perder oportunidades importantes, como crecer profesionalmente, establecer relaciones significativas o perseguir nuestros intereses y pasiones. La idea es aprovechar al máximo las oportunidades que nos da la vida.

Orden y estructura: al ser un recurso limitado y valioso, y al administrarlo adecuadamente, podemos establecer rutinas, establecer prioridades y mantener un cierto grado de control sobre nuestras vidas.

Independientemente de las razones, la cuestión no es si tengo o no tengo tiempo, la cuestión de saber organizarse y priorizar, saber que es lo importante, a dónde me dirige mi brújula.

organización

Por muchos años, la gestión del tiempo ha hecho referencia a cómo organizarnos para hacer más cosas en el día a día, incluso hay corrientes que nos invitan a madrugar para así aprovechar al máximo el «tiempo».

Pero el tema es algo más profundo, a qué dedico mi tiempo, cuáles son mis prioridades, qué quiero sembrar y qué quiero recoger… Ya lo decía Stephen R. Covey en su libro «Primero lo primero»:

¿Vas a hacer «las cosas de forma correcta» o hacer «las cosas correctas»?

Hacer las cosas de forma correcta es mirar el reloj para maximizar el tiempo en todas esas tareas que me pongo cada día, el foco “hacer el máximo posible en 24 horas” y así cada día.

En cambio, hacer las cosas correctas es conectar con brújula interior, lo que es realmente importante para mí, lo que me lleva a ese propósito mayor que todos tenemos en esta vida, a mi para qué.

«Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien más… No dejes que el ruido de la opinión de los demás acalle tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición»

Steve Jobs

Para hacer este trabajo de priorizar, de poner lo primero en lo primero, vas a necesitar un poco de tu tiempo 😉 También te digo que esto lo haces una vez y ya luego es fácil, es lo bueno que tiene mirar dentro que es donde están todas las respuestas.

Para hacerlo te voy a proponer usar los “6 pasos” que propone Stephen Covey en su libro “Primero lo primero”: ⬇️

  1. Conectar con tus prioridades. Para conectar con nuestras prioridades lo primero que tienes que hacer es listar las 3 o 4 cosas que son “lo primero” en tu vida. Piensa en las relaciones más importantes de tu vida y cómo te gustaría que fueran, también en los sentimientos que quieres experimentar: paz, alegría, bienestar, etc. y por último, en los cambios que esperas, dedicación de tiempo o emociones más placenteras.
  2. Identificar tus roles. Esto quiere decir los distintos aspectos de tu vida, en mi caso, por ejemplo: madre, mujer, hija, profesional, etc. Estos tienen que ver con nuestras necesidades, es importante, atenderlos para que no surja la frustración y/o el sufrimiento (lo ideal es tener 4 más o menos):organización prioridades

    Tener un mapa de necesidades te puede ayudar en este paso.

  3. Asignar metas/objetivos a cada rol. ¿Qué necesitas hacer esta semana para lograr el mayor impacto positivo en ese rol y cubrir la necesidad insatisfecha? ¿Cuándo lo vas a hacer? Por ejemplo: En el ámbito profesional “necesito” planificar y priorizar en qué proyectos quiero entrar esto hará que me sienta más tranquila. Cuál será el objetivo: Decidir qué proyectos puedo abordar y estimar tiempos de dedicación haciendo planning en outlook (este viernes).
  4. Organizar semanalmente tus objetivos. Mira este video:
  5. Ejercicio de integridad (diario). Es muy importante crear el hábito, dedicada día, 5 minutos, a la hora que te resulte más cómoda pero que sea siempre la misma, por la mañana o por la noche y conecta con tu brújula interior, revisa los objetivos, no pasa nada si te despistas, para eso tomamos contacto para corregir el rumbo, el destino final ya lo conoces.
  6. Evaluar y preparar (semanal). Como en el paso anterior te vendrá bien evaluar la semana y así preparar la siguiente. Busca un día y una hora concreta para revisar metas conseguidas, objetivos pendientes, obstáculos encontrados, pensamientos que te alejan de tus objetivos, etc.

Vamos de prisa y seguramente al principio te costará, es normal, felicítate por los logros, acepta y aprende de los errores. ¡Y a seguir avanzando!

Al final, el tiempo es el mismo para todos, cuando decimos que no tenemos tiempo, en realidad es que no estamos priorizando esa actividad. Establece tus prioridades, «primero lo primero» y el tiempo será la herramienta que te permitirá organizarte en favor de aquellas metas que nos propongamos, y al final del día estarás satisfecha o satisfecho de recoger lo que has sembrado.

Y a ti ¿Qué te domina? ¿La brújula o el reloj?

Y ya sabes, si te cuesta empezar, me puedes contactar y trabajamos en equipo.