Seguro que alguna vez has sentido miedo al hablar en público, y lo primero que quiero que sepas es que es lo más natural. Cuando queremos expresar lo que sentimos, comunicar, o simplemente establecer nuestros límites, muchas veces puede aparecer el miedo ya que esto implica hablar, implica exponernos y mostrarnos.

El miedo es una de las emociones más escurridizas, con lo cual muchas veces cuesta detectarlo. Además, es de esas emociones que no éstan muy bien vistas, de hecho, tiene connotaciones del tipo “tener miedo es de cobardes” y ¿te cuento un secreto? Nada más lejos de la realidad.

El miedo es una emoción primaria y, como todas, da información. Nos está diciendo que tenemos que estar alerta a algún peligro, que hay algo que puede hacernos daño y nos tenemos que preparar.

El miedo no es otra cosa que la forma que tiene nuestro cuerpo de ponernos en alerta ante una situación extraña, o al menos poco habitual. Y hablar en público, para muchos de nosotros, lo es.

Cuando hablamos en público, ya sea ante mucha o poca gente aparecen muchos miedos, los más habituales:

  • Miedo a no poder y a fracasar.
  • Miedo a perder el control.
  • Miedo a quedarse en blanco.
  • Miedo a que la audiencia critique.
  • Miedo a que el público sepa más.
  • Miedo a aburrir.
  • Miedo a parecer inseguro.

Y podríamos seguir con la lista, pero te voy a contar un secreto:

“La gente ni se impacta ni entra en crisis existenciales por las intervenciones ajenas. Pueden aprender o aburrirse; dar el tiempo por bien invertido o perdido… Pero continúan con su vida” Javier Reyero

La buena noticia es que aprender a hablar en público se entrena y se aprende. Y lo más importante, se puede disfrutar del viaje, como de todo lo que hacemos en esta vida.

Hoy te traigo algunos consejos para que hablar en público para que no sea una experiencia dolorosa ni traumática y puedas salir airoso de ella.

  1.  Conoce muy bien el tema del que hablas y prepárate más de lo necesario. Es fundamental sentirnos seguros y seguras cuando salimos ante un público, y para eso, lo mejor que podemos hacer es conocer a la perfección aquello que vamos a exponer, estar completamente seguros y seguras de lo que hablamos. Conocer el tema, conocer tu audiencia y conocer el sitio en el cuál vas a hacer la presentación, formación o intervención.
  2. Háblate antes de exponerte a la situación, repite afirmaciones positivas que te ayuden a confiar en tus capacidades. En este punto también te puede ayudar practicar técnicas de respiración profunda para relajarte antes de hablar.
  3. Practica, practica y practica frente a un espejo o con personas de confianza. La práctica es lo que hace la diferencia entre el aprendiz y el maestro, sin acción no hay movimiento. Ya sé que a veces nos da vergüenza practicar frente a personas a las que conocemos, pero te aseguro que será tu mejor manera de ganar confianza con el discurso. Practica tu tono, tus movimientos, tus posturas, recuerda el lenguaje no verbal también comunica.
  4. Si tienes la oportunidad y no te sientes preparado o preparada para los grandes públicos, siempre te recomendaré que empieces por presentaciones pequeñas en las que no haya un gran número de personas escuchando.
  5. ¡Apóyate en el humor o las experiencias personales! Esta es la mejor manera de conectar con el público y, sobre todo, de reducir la tensión que se pueda generar en la sala. Anímate a conectar a través de tus propias vivencias y, por qué no, un poquito de humor, la risa siempre será un buen recurso, y porque no, reírte de ti misma o mismo puede ser un muy buen recurso.
  6. Y, por último, como me enseño mi mentora: un buen despegue, un buen vuelo y un buen aterrizaje son cruciales. Mantener la atención, empezar con un buen comienzo, una pregunta sugerente. Contar historias y mezclar visual, auditivo, kinestésico. Por último, un cierre memorable, una frase, algo que recordarán siempre.

Y si ves que el miedo es enorme, no para de crecer y te gustaría contraatacar, puedes contratar un servicio de coaching que, sin duda alguna, te ayudará a enfrentar esos miedos. Yo estaré encantada de escucharte.