Hace poco estuve en el III Congreso Internacional organizado por la revista TELVA y en una de las mesas redondas se tocó el tema: “Cómo superar un cambio laboral” y una de sus ponentes comentó que más que reinvención ella lo llamaría EVOLUCIÓN.

Me gustó mucho esa nueva perspectiva planteada por Sol Aguirre, y aunque parece que me estoy yendo del tema también me viene a la mente un recuerdo de un profesor que tuve en la carrera. Este inició su primera clase de Microeconomía diciendo:

“en la vida lo único constante es el cambio”

Evolución, cambio, todo está relacionado. Hasta no hace mucho, la gente vivía hasta los 40 o 50 años como mucho, con lo cual, estudiar y trabajar en un mismo sector toda la vida, era lo normal, hoy en día, son otros tiempos, con 50 años, como ha sido mi caso, cambiar de trabajo, cambiar incluso de actividad no es nada raro. A partir de los 50 todavía queda mucha vida por delante.

No obstante, dar ese salto da miedo e incluso vértigo, salir de la zona de confort, tan de moda en estos días, muchas veces no es tarea nada fácil. Existen prejuicios y juicios, y en especial, desde nosotras mismas.

Aparece un pensamiento constante que nos hace dudar si seremos capaces de cumplir con lo esperado en esta nueva etapa, nos planteamos qué dirán, qué pensarán, pensamos una y otra vez en cómo lo haremos  Estos pensamientos, para nada objetivos, lo único que hacen es sembrar más miedo e incertidumbre. (Como si no tuviéramos suficiente)

Por no hablar del famoso  “Y si fracaso, ¿qué haré? ¿qué diré?”

 

Pero lo que muchas de nosotras ignoramos,  es que a partir de los 50 se abre un mundo de posibilidades, en mi caso es como volver a nacer, es reinventarse en el sentido de hacer limpia. En mis talleres de gestión emocional lo llamo reescribir nuestro manual de lo bueno y lo malo, o también, vaciar la mochila. De ese manual y esa mochila ya he hablado antes en mi post: “Madre hay una sola” 6 claves para reducir tu sentimiento de culpa”.

Todos cargamos con una mochila que empezamos a llenar desde que somos pequeños, y está claro que la gran mayoría de las cosas que lleva dentro a estas alturas de la vida, nos valen de muy poco, y es que gran parte de esa mochila fue llenada por las normas impuestas por nuestro entorno más cercano, las experiencias vividas y todo lo aprendido desde la infancia.

Toca escribir nuestras propias normas, nuestros propios valores. Con los años, tenemos el regalo de la experiencia y del autoconocimiento, sabemos exactamente lo que queremos o al menos lo que no queremos bajo ningún concepto.

Estamos en un momento vital de cambio tanto físico (hola, querida menopausia), como emocional. Y eso no hay ser humano que lo pueda negar. Es normal que a veces sentimos que perdemos nuestra identidad y nuestro poder. Empezamos a sentirnos desubicadas sin entender muy bien qué somos o en qué lugar deberíamos estar. Pero hay algo que es esencial: Somos mujeres y el lugar que nos corresponde es el de cuidarnos, respetarnos y actuar para lograr nuestra felicidad.

Nuestra identidad está por encima de esas clasificaciones y/o etiquetas que a veces la sociedad, o incluso nosotras mismas, nos imponemos. Nuestro “ser mujer” va mucho más allá, y por eso te invito a descubrir y aprovechar este nuevo momento que empiezas a vivir.

Cumplir años nos hace comprender la vida de mejor forma, ojo, esto no pasa de la noche a la mañana, requiere un proceso de adaptación, resignación, aceptación y por último un renacer.

Ventajas de la evolución/reinvención

Somos más listas

Esto está relacionado con que somos más pillas, estamos más espabiladas, ya no nos pasan gato por liebre. Cuantas de nosotras hemos oído la frase “si volviera a tener 30 con todo lo que sé ahora otro gallo cantaría”. Puede que incluso seas tú misma quien la ha pronunciado.

Cada edad tiene su momento y su aprendizaje, disfruta este tiempo, que es igual de valioso que los anteriores, y todavía tiene mucho que mostrarte.

Somos menos problemáticas

Esto no quiere decir que no tengamos problemas, quiere decir que sabemos perfectamente cuándo luchar y en qué momento dejar de hacerlo. Ya no nos quejamos, si queremos estar estamos y si no, a otra cosa mariposa.

Nuestra experiencia y conocimiento están en alza

Nuestra calma aporta mucho a las más jóvenes, juntas podemos ser imparables.

Quiero que sepas que salir de la zona de confort no es agradable ni fácil, pero la buena noticia es que una vez hayas cruzado esa línea del miedo, descubrirás nuevas zonas:

  • Zona de aprendizaje: descubrirás nuevas habilidades, nuevos recursos y nuevas formas de hacer las cosas.
  • Zona de crecimiento: es la más interesante y divertida, en ella encontrarás nuevos propósitos, metas, experiencias y sueños hechos realidad.

¿Te animas?, si no sabes cómo hacerlo o por dónde empezar, te invito a que me contactes para que hablemos y así contarte cómo puedo ayudarte.