El ser humano es un ser sociable. Relacionarnos es parte de nuestro ADN, está en nuestra naturaleza y, por tanto, generar relaciones y pertenecer a un grupo son necesidades básicas para la supervivencia de nuestra especie.

Tener y mantener buenas relaciones que, además, sean sanas, nos hace más felices y, por ende, contribuyen también a mejorar nuestra relación con nosotros mismos.

Las relaciones son una fuente de afecto, reconocimiento y disfrute.

Aprender a relacionarnos para conseguir bienestar es parte del aprendizaje y desarrollo personal que nos brinda la inteligencia emocional, dentro de las competencias interpersonales.

Considerando lo anterior no es de extrañar que sea tan importante la comunicación, ya sea con los de mi entorno más cercano, familia y amigos, como con los demás, es decir, en mi trabajo, en mi comunidad, etc.

No obstante, comunicar no es tarea fácil, en muchas ocasiones, lo que necesitas comunicar requiere de unas habilidades importantes para conseguir el objetivo deseado.

Y ¿por qué te cuesta comunicarte? o ¿Por qué te cuesta expresar lo que sientes y lo que necesitas sin recurrir a gritos, amenazas o chantajes? ¿Por qué a veces pierdes los nervios? ¿Por qué se vuelve tarea difícil comunicarte de manera asertiva y empática?

Te cuesta comunicarte de manera a asertiva o no violenta por que normalmente cometes los siguientes errores:

  1. Emites juicios o criticas al otro: ¡No sabe lo que dice!
  2. Comparas y/o culpas: ¡Tu compañero lo hace mejor que tú!
  3. Generalizas: Todos los hombres mienten
  4. Distorsionas: No me respeta porque no me ha saludado
  5. No escuchas al otro ni te interesa

Y así podría seguir con una larga lista, queremos ganar a toda costa y parece que, durante una conversación, la persona que sea más dura, será quien logre ese objetivo. Y nada más lejos de la realidad.

El único objetivo que tiene la comunicación es acercarnos, encontrar puntos en común y, sin embargo, de esta forma lo único que conseguimos es alejarnos, construimos puentes que en vez de unirnos nos separan y cada vez se hace más difícil volver a encontrarnos.

Entonces, ¿cómo consigo mejorar mi comunicación?

La comunicación efectiva-no violenta es una forma de comunicación que se centra en la conexión, la empatía y la resolución pacífica de conflictos.

Esta técnica de comunicación fue desarrollada por el psicólogo Marshall Rosenberg en la década de 1960 y se ha convertido en una herramienta popular para aquellos que buscan mejorar sus relaciones y la forma en que se comunican con los demás.

La comunicación efectiva no violenta se basa en cuatro componentes principales:

  1. La observación
  2. Los sentimientos
  3. Las necesidades
  4. Las peticiones

Estos cuatro componentes se combinan para formar un proceso que se utiliza para expresar los sentimientos y las necesidades de una manera clara y efectiva, desde la asertividad, mientras se fomenta la empatía, evitando así el componente de agresividad y violencia en nuestras relaciones.

La comunicación efectiva no violenta puede ser utilizada en una variedad de situaciones, desde discusiones cotidianas hasta conflictos más graves. Esta técnica puede ser útil en cualquier relación, ya sea personal o profesional. Al practicar la comunicación efectiva no violenta, se puede construir una relación más sólida y satisfactoria con los demás.

Nos vemos el 18 de mayo

Si te interesa mejorar tu comunicación asertiva y, de esta manera, las relaciones con tu entorno (y contigo misma), estoy encantada de recibirte en el próximo taller que tiene lugar el 18 de mayo en SANTABÁRBARA COWORKING (Rivas-Vaciamadrid).

En este taller entenderemos en profundidad la importancia de hacer un buen uso de la comunicación y de entender desde dónde y con qué objetivos lanzamos los mensajes que compartimos. Del mismo modo que adquiriremos nuevas herramientas y técnicas para implementar en el día a día.

Te dejo toda la información y el formulario de inscripciones aquí. ¡Nos vemos en nada!