Antes de hablar de dolor y sufrimiento, quiero compartir un cuento budista contigo:

Una mujer tenía a su único hijo, de 10 años, enfermo y ningún médico daba con el problema, ella estaba desesperada por lo cual acudió al sabio del pueblo, tenía la esperanza que él la pudiera ayudar. Sentía que no era justo lo que le pasaba, era su único hijo, muy joven y ella ya no podía con tanto sufrimiento.

Cuando estuvo con el sabio, éste la miró a los ojos y le dijo: “para sanar a tu hijo usaré varios ingredientes pero uno me lo traerás tú: necesito un pelo de la cabeza de alguna persona que no haya sufrido nunca”. La mujer estaba feliz, lo que le había pedido el sabio sería muy fácil de encontrar. Al cabo de tres meses volvió con el sabio, su cara y sus ojos mostraban serenidad.

El sabio le preguntó: “¿Me traes el pelo de la persona que no ha sufrido?”. En ese momento la mujer le contó que había buscado en muchos sitios y no había sitio donde no hubiese alguien que sufriera. Gente que había pérdido seres queridos, hijos, madres, pérdido trabajos, fortunas, con enfermedades terribles, gente sola y sin nadie en su vida.

Y lo más curioso para la mujer fue que a pesar del dolor y el sufrimiento esa gente se levantaba cada día procurando enfrentar el día con una sonrisa. Eso la hizo aceptar su sufrimiento y en cambio disfrutar cada día con su hijo.

No cabe duda que hay situaciones y momentos en nuestras vidas en los que no somos capaces, o al menos no nos sentimos capaces, ni con las fuerzas necesarias para superar los obstáculos con los que nos encontramos, como es el caso de la mujer del cuento.

No obstante, está en nuestro poder decidir qué hacer frente a determinado dolor o sufrimiento.

El dolor

El dolor y el sufrimiento son dos conceptos que, a menudo, usamos como sinónimos y eso nos puede llevar a confusión, ya que tienen diferencias importantes que conviene conocer para poder gestionarlos.

El dolor es una sensación física muy poco agradable que puede ser causado por una lesión, enfermedad o condición médica. El dolor puede ser agudo o crónico y puede variar en intensidad desde una leve molestia hasta un dolor agudo e insoportable.

El dolor es una respuesta natural del cuerpo a algo externo, y puede ser una señal de que algo no está bien. Como toda respuesta natural, también es subjetiva, ya que lo que para mí puede ser muy doloroso para otro puede no significar apenas nada.

Aquí es muy importante reconocer este aspecto de la subjetividad y tratar a cada persona de manera individual, considerando sus necesidades y circunstancias únicas.

De hecho, muchas veces os habréis enfrentado a que un especialista os pregunta “en una escala de uno a diez, ¿cuánto te duele?” o bien, muy típico en el fisioterapeuta, cuando nos indica algún ejercicio nos dice “este ejercicio lo tienes que hacer sin dolor” o “este ejercicio con dolor como máximo de 4-5” .

Pero cuando hablamos de dolor emocional, es otra historia, hablamos de algo diferente, el dolor es un sentimiento “negativo” que surge, en situaciones generalmente relacionadas, con una pérdida o con alguna situación que nos ha afectado de forma sustancial.

La pérdida produce dolor, la tristeza llega para avisarnos que vendrá ese dolor. Seguro que has oído hablar de los procesos de duelo, es posible que incluso, hasta hayas vivido alguno. La tristeza es la emoción que te acompaña en un proceso de duelo para que lo puedas vivir.

En un proceso de duelo, se vive un cambio que es percibido de forma negativa ya que hemos perdido algo, o simplemente, porque no estamos seguras de poder responder ante nuestra nueva situación.

Cuando hablamos de pérdida no sólo nos referimos a la pérdida de un ser querido, sino que puede ser la pérdida de un trabajo o incluso la pérdida de confianza en alguien a quien queríamos.

Por otro lado, el sufrimiento, es una experiencia más compleja que va un paso más allá, y surge como respuesta ante el dolor, ya que involucra aspectos emocionales, cognitivos y psicológicos.

Proceso duelo dolor y sufrimiento

El sufrimiento

El sufrimiento es un conjunto de pensamientos, emociones y sentimientos que se mezclan, con mayor intensidad y duración que el dolor emocional.

Desde el punto de vista de la gestión emocional, con respecto a la información que me está dando la tristeza, es muy importante:

  1. La pérdida produce dolor, y la tristeza que le acompaña me va a permitir vivir ese proceso de duelo. 
  2. La tristeza me da la oportunidad de parar, de tener ese periodo de intimidad, introspección que me va a permitir ponderar el significado de esa pérdida y así ser capaz de reajustar mi historia para que la vida pueda seguir adelante.
  3. No tengas prisa y no sigas los consejos que mucha gente suele dar del tipo “tienes que animarte”, “venga va, tienes que salir” o  “todo pasa”. Un proceso de duelo, según cada persona y circunstancia, puede durar entre 2 a 6 meses, tiene diferentes etapas que hay que pasar y dependerá de cada uno y del tiempo que necesites para cada una de ellas.
  4.  Como todas las emociones, no escuchar la información que te dan es perderte opciones de respuesta muy válidas y necesarias. Y eso es lo que hace que aparezca el sufrimiento.

Te invito a prestar atención a tus emociones, incluso las llamadas “incómodas” como la tristeza, son información y señales de acción, si no las atiendes es cuando se producen bloqueos y limitaciones.